Ministerio

Ministerio

El significado de ministerio es servicio.  El ministro es alguien que sirve y Dios nos llama a servir, no a ser servidos.  Además el Señor llama a quien Él quiere.  Escuché en alguna prédica las siguientes palabras: “Dios no llama a los ‘capacitados’ sino que ‘capacita’ a los que él llama”.  Hoy más que nunca estoy consciente de que yo vivo ese proverbio en mi servicio al pueblo de Dios.

¡Mirad, hermanos, quienes habeís sido llamados! No hay muchos sabios según la carne ni muchos poderosos ni muchos de la nobleza.  Ha escogido Dios más bien a los locos del mundo para confudir a los sabios.  Y ha escogido Dios a los débiles del mundo, para confundir a los fuertes.  Lo plebeyo y despreciable del mundo ha escogido Dios; lo que no es, para reducir a la nada lo que es.  Para que ningún mortal se gloríe en la presencia de Dios.  De él os viene que esteís en Cristo Jesús, al cual hizo Dios para nosotros sabiduría de Dios, justicia, santificación y redención, a fin de que, como dice la Escritura: El que se gloríe, gloríese en el Señor.   (1ra. Carta a los Corintios 1:26-31)

Sara Torres

El ministerio es una gracia que me hace permanecer más cerca de Dios, y es por eso que no puedo, ni debo, ni quiero, negarme a vivirlo y compartirlo.  La música es el vehículo perfecto para cantar las maravillas del amor que he recibido y que he experimentado de forma diversa con aciertos y desatinos.   Todo ha sido gracia y don de Dios, alimentado y cultivado por su amor y en relación con los demás.

Admitiendo mis limitaciones, le doy toda la gloria a Él que es como debe ser. Solamente puedo decir que he experimentado Su amor entrañable desde la eternidad. Vivo convencida de que es Él quien  ha creído en mí mucho más de lo que yo me atrevería.  No tengo la menor duda de que es su misericordia infinita la inspiración detrás de cada canción.

Aparte de mi vocación de esposa y madre, es claro que tengo el llamado a evangelizar a través de la música y la prédica.

“Te alabaré, Dios mío, mi Rey,
bendeciré tu Nombre por siempre jamás;
todos los días te bendeciré,
alabaré tu Nombre por siempre jamás”
(Salmo 145: 1-2)